PINCELADAS DE UNA AVENTURA PROFESIONAL
Aportación para el 50º aniversario del Colegio Público Antonio Díaz de Los Garres.
Procedente de Castilla, de un pequeño pueblo de Segovia, en 1964 comencé mi vida profesional en una escuela de párvulos de Barinas (Abanilla). Era una osadía. En esta aventura me impulsaban dos poderosas alas, mi juventud y mi ilusión.
En 1967 me trasladé a la Escuela Unitaria Mixta de Cañarejo de Algezares, donde permanecí tres cursos. El acceso era un camino de tierra, que en invierno era un fangal y en verano una nube de polvo bajo un sol de justicia, con frecuencia intransitable, teniendo que recurrir a hacer algunos de sus tramos por bancales.
Cada año tras el invierno y las lluvias, proclamábamos boca a boca el bando vecinal para acondicionar el camino y transitar, aunque fuera con algunos inconvenientes. La concurrencia de vecinos, mi esposo y nuestros amigos, cada cual con sus medios, estaba asegurada. Resultaron estériles los frecuentes intentos míos y de mi marido en la Diputación Provincial para asfaltar el camino.
El primer año decidí vivir en el campo, compartiendo el alojamiento en casa de dos familias, cuyas mujeres eran hermanas. Compartía con éllos mesa, sabiduría, ilusión, largas horas en las noches de invierno y tiempos de ocio. Para alumbrarnos en la noche usábamos luz de quinqué. Sin luz eléctrica las noches de invierno se hacían interminables. Mientras las mujeres hacían sus labores domésticas, yo me dedicaba a conversar, hacer jerséis de punto para bebés, niños y alguna que otra persona adulta. Los días festivos eran un mundo aparte. Jugábamos a las cartas, paseábamos, preparábamos Ermita y camino para las primeras comuniones, nos hacíamos fotos en el Puntarrón y sus alrededores, etc.
El segundo año me casé. Vivíamos en Murcia y hacía los viajes, primero con mi Renault Gordini y después con mi Citröen Dyane-6.
El tercer año, ya con un hijo, decidimos vivir en la casa del maestro en Cañarejo. Quien se desplazaba era mi marido. Para beber y cocinar utilizábamos agua de un aljibe, para limpiar y lavar de otro y para alumbrarnos velas, mariposas de aceite y lámparas de butano. ¡Sólo nos separan 40 años y qué diferencia con el momento actual!
En 1970 suprimieron la escuela de Cañarejo y me anexionaron al Colegio Nacional Mixto “Antonio Díaz” de Los Garres.
Fui recibida por su director, Don Pedro Morales, que me acogió con su característica amabilidad. No puedo por menos que recordar su humanidad, capacidad y valía como persona y director.
Mi primer destino fué una unidad escolar de niñas en las Escuelas Viejas. Compartía aula con otra compañera, separada tan sólo por un panel de madera. Los métodos pedagógicos de aquellos años eran diferentes a los de ahora. Se organizaban las clases teniendo en cuenta el aprovechamiento de los niños, por lo que había clases de avanzados y menos avanzados. Como novata en el centro me tocaron los menos avanzados, en cuyas clases hubo repertorios de todos los colores.
Para evitar el desplazamiento de mediodía a Murcia, comía en el comedor de las Escuelas Parroquiales, aprovechando para preparar tareas escolares, corregir deberes y trabajos de los alumnos, conversar con los compañeros y compartir con éllos inquietudes, proyectos pedagógicos, etc.
Dos años más tarde inauguramos nuestro Nuevo Cole. Niños y maestros, entusiasmados e ilusionados, nos encargamos por completo del traslado del mobiliario escolar, haciendo una excursión que más parecía una procesión, en la que cada cual llevaba su silla a cuestas y las mesas entre dos. Puedo asegurar que fue un traslado totalmente humano. La ilusión y alegría por decorar las aulas con frases, dibujos y murales, en la que participábamos niños y maestros, fue indescriptible. Aquellos tiempos eran de pocos materiales y mucha entrega.
Los primeros años en el Nuevo Cole supusieron una cascada de satisfacciones. Empezó a funcionar el comedor escolar, ubicado en el mismo colegio. Al principio, para sacar adelante el funcionamiento del comedor, los Maestros teníamos que ayudar y responsabilizarnos de los niños sin gratificación económica, o sea, desinteresadamente. Labor, que hacíamos encantados viendo cómo la educación de los niños se ampliaba en las horas libres de mediodía. Posteriormente, por nuestra colaboración en el comedor percibíamos una pequeña compensación económica. Mi colaboración consistía en cuidar de los niños en patio y comedor desde la salida hasta la vuelta a clase. Lo hacíamos de dos a cuatro compañeros, organizados en turnos.
Las nuevas instalaciones se convertían en medio adecuado a nuestras necesidades de entonces. Íbamos mejorando paulatinamente en procesos y medios pedagógicos. En definitiva, podíamos ofrecer a nuestros alumnos mejor calidad de enseñanza.
Pasé diez años en el pueblo de Los Garres desempeñando mi labor docente, dos en las Escuelas Viejas y ocho en el pabellón del comedor de las Escuelas Nuevas. Años transcurridos en un ambiente exquisito, con excelentes compañeros, todos muy unidos e ilusionados, trabajando codo con codo y al unísono por ver prosperar a nuestros alumnos.
Intentábamos desarrollar con métodos activos una educación integral, fundamentada en conocimientos y valores, donde respeto, esfuerzo, tolerancia hacia los demás y otros valores tuvieran un peso específico. Es decir estábamos empeñados en culturizar.
Siempre he tenido meridianamente claro que mi deber era educar y enseñar. Para lo cual necesitaba mucha preparación, tiempo, ayuda, reflexión, entrega, paciencia, ilusión, alegría, vocación de educadora y una ayudita extra. Aprovecho para agradecer la Mano Invisible de esta ayuda extra, que siempre me ha guiado en el maravilloso quehacer de educar y formar personas.
En 1981 en el ámbito del mismo colegio Antonio Díaz, pasé a una unidad de párvulos, como entonces se definía, en la Ermita del Rosario, donde permanecí hasta 2002, año en que suprimieron la escuela. Debía llevar todas las papeletas de la supresión de escuelas, porque esta vez me tocó cerrar la de la Ermita.
Los 21 años desempeñando mi labor docente en esta escuela han estado marcados en todo momento por la activa participación de los padres, la cual me ha resultado muy gratificante. He intentado transmitir mi cariño, mi forma de ser, de actuar y vivir, no sólo a niños, sino también a familias, implicándome como maestra y persona en sus problemas y forma de vivir. Lo cual ayudaba a que la formación de los niños fuera más completa, activa y ejemplar. Hemos convivido y dialogado mucho, como una auténtica familia. Hemos realizado actos familiares y entrañables, como excursiones, fiestas de fin de curso, festivales de Navidad, celebraciones de cumpleaños y carnavales. Hemos efectuado salidas varias por el entorno y a casa de niños para el estudio de unidades didácticas, tales como la familia, la primavera, los frutos de otoño, los animales, la casa, etc. Y en alguna ocasión para honrar a los mayores hemos celebrado el día de los abuelos. La colaboración, ayuda y comprensión mútua de familias y escuela fue inestimable.
En 2002 regresé a la Casa Familiar, tomando posesión del mismo aula del Pabellón del Comedor, que había dejado ventitantos años atrás, teniendo alumnos hijos de antiguos alumnos. La acogida por parte de compañeros y padres fue extraordinaria. Una situación emotiva y desconcertante a la vez. Los niños de mis antiguos alumnos fueron el espejo que me descubrió el paso del tiempo que yo apenas percibía.
Estos dos años trabajé con niños de 3º y 4º, rodeada de grandes profesionales. Lo cual fue un lujo, que deja solera para toda la vida. Aunque debo reconocer que la informática fue mi asignatura pendiente. Ni en coplas me convencían los compañeros. Tenían que dejarme por cabezona y anticuada, ya que la tecnología no era, ni es lo mío.
La escasez de los primeros tiempos nos marcó. Los medios materiales eran escasos. Timbres, altavoces y sirenas no estaban a nuestro alcance para llamar a los niños. Era suficiente una campanilla o unas palmadas. Las fotocopiadoras aún no habían llegado a las escuelas. Fichas de trabajo y exámenes se confeccionaban a mano. No era necesario emplear tantos recursos para conseguir el respeto de los niños. Una mirada intensa, un gesto o una sonrisa bastaban. Tanto es así que la mirada intensa ha traspasado los límites de mi vida profesional, pasando a mi vida personal y somatizándose en tic. Cuando se me escapa con mi marido me dice que ni yo estoy en la escuela, ni él es un niño.
Mis herramientas han sido pizarra, tiza, papel, lápiz, libros, cuadernos, etc, sin olvidar mis peculiares babis, que me caracterizaron a lo largo de mi vida docente. En la Ermita del Rosario los cristales de ventanas me servían de calco para dibujos hasta que llegó la ayuda de fotocopiadoras
En mis 40 años de vida profesional he procurado el cumplimiento de mi deber. A pesar de las dificultades familiares, mi asistencia diaria a clase ha sido una constante. A mis hijos los he llevado a otro centro escolar para que fueran autónomos e independientes de nosotros.
Considero que siempre he tenido el aprecio de los compañeros. En alguna ocasión recibí su apoyo para presentarme a la Dirección del Centro, lo cual agradezco. Lo rechacé, porque siempre he entendido que quería ser maestra de a pie, dedicada directamente a los niños.
Por último, quiero confesaros que mi jubilación en 2004 fue una fuente de intensas satisfacciones. Satisfacción por haber dedicado mis mejores 40 años a la enseñanza en el mundo escolar. Y satisfacción por el enorme aprecio a mi persona de la Comunidad Escolar de Los Garres. Todo lo cual supone para mí una alegría inolvidable. Aprecio, que agradezco a Emilio Soriano, actual Director, y a todos y cada uno de los compañeros, que he tenido la dicha de conocer a lo largo de mi vida profesional.
Murcia, 14 de abril de 2008.
Fuencisla Vega Velasco, Maestra
RECORDANDO…Maribel
Recuerdo aquellos encuentros como días de fiesta.
Las risas, los juegos, las canciones. También el trabajo, la reflexión y el conocimiento. Y ante todo la posibilidad de compartirlo todo, lo serio y lo lúdico, con los amigos del colegio, pero fuera de lo estricto de las clases.
Recuerdo también a aquellos jóvenes que vinieron a regalarnos su tiempo y sus ganas. Y que repitieron; ya que lo que podría haber sido una experiencia aislada se convirtió en una cita ineludible cada cierto tiempo. Aquellos jóvenes que sacrificaban el sábado por la mañana para jugar y celebrar con unos niños a los que- al principio- ni siquiera conocían. Recuerdo los nombres de algunos y los rostros de todos ellos. Y, sobre todo, recuerdo la ilusión de volver a verlos, la emoción de pasar un día juntos. Lo que aprendí a su lado. Lo que aprendí sobre Jesús y también sobre la generosidad, el regalo del tiempo, el buen hacer…
Y, cómo no, recuerdo a Maribel. Aquella profesora que sabía hacer de la clase de Religión algo divertido. Y que supo, un poco más tarde, llevar la clase de Religión más allá de los muros imaginarios del aula y el horario lectivo. La de la sonrisa, la dulzura y las canciones. La que nos ofreció la posibilidad de vivir aquellas convivencias.
Para muchos estos encuentros supusieron el descubrimiento de algo nuevo. La religión no es sólo rito, solemnidad. La fe no es sólo rezo. La fe se juega, se canta, se baila, se ríe. La fe se vive: en la Iglesia, en la clase de religión o en una convivencia en el comedor del colegio un sábado por la mañana. Y para algunos ese descubrimiento fue un gran tesoro.
No sé cómo transcurrieron las convivencias en años posteriores. Aunque me consta que se siguieron haciendo. Pero me hace especial ilusión pensar que fuimos unos de los primeros grupos en disfrutarlas, y que, de alguna forma, contribuimos a poner los primeros ladrillos de la historia- las muchas historias- que ilustran este libro.
En cualquier caso me siento afortunada de haber formado parte de ello. Porque sólo puedo recordarlas con una sonrisa. Y porque estoy segura que lo mismo les pasará al resto de jóvenes y adultos que se encuentren con sus caras de niños dentro de este libro y recuerden aquellas mañanas de sábado, salpicadas de risas, juegos y canciones, que nos enseñaron tanto y tanto nos divirtieron. ¿Qué más se puede decir? Sólo…
Gracias Maribel.
CHIRIGOTA A LOS PROFESORES
Colegio Antonio Díaz Patrimonio Nacional,
somos 1º d’E.S.O., un peligro colegial,
atentos queridos profes, la clase va a comenzar.
Esta es nuestra chirigota y os la vamos a dedicar.
El cole, el cole
Vaya con los profesores
El cole, el cole
Vaya con los profesores
A Paco le tenemos el coco muy absorbio,
con eso de ser tutor vaya suerte que ha tenío.
Bendita sea tu paciencia que ni el santo Job tendría
Con el sueldo congelao te lo ganas tó en un día.
Ay Paco, ay Paco
hablas hasta por los sobacos.
Ay Paco, ay Paco
hablas hasta por los sobacos.
También Doña Mercedes nos tiene muy afectaos
porque con lo de catetos me parece se ha pasao.
Si somos muy educaos y somos la mejor peñaaaa
Este no es el idioma de la Real Academia.
Merceditas, Merceditas,
no me insultes que me irritas.
Merceditas, Merceditas,
no me insultes que me irritas.
Con Mª Carmen de inglés volaremos a Gran Bretaña,
para saber bien inglés hay que salirse de España.
Pero para que veáis que nos tiene preparaos
con esta demostración quedaréis alucinaos.
One!, Two!, Three!
Hazte un lifting, no hagas zapping
y para ella un wonderbra
Hazte un lifting, no hagas zapping
y para ella un wonderbra.
Juan Mariano es un artista con estilo y sin igual
aunque tiene la lengua demasiao intelectual.
Si le ponemos la radio y gritamos a la veeez
le puede dar un telele de los que dejan tiesos los pies.
Juan Mariano, Juan Mariano,
¡Oooole tu cuerpo serrano!
Juan Mariano, Juan Mariano,
¡Oooole tu cuerpo serrano!
Mª Luisa es cosa fina, le gusta mucho mandar
y tiene la mano más dura que el peñón de Gibraltar.
Ay madre mía, muchacha, tu te has vuelto a equivocar,
en vez de pa profesora, tu ibas pa diputá.
Mª Luisa, Mª Luisa,
jajaja, esto ya es de risa.
Mª Luisa, Mª Luisa,
jajaja, esto ya es de risa.
Ahora escuchadnos bien, nos vamos a despedir,
One!, Two!, Three! Caramba!
Dale a tu cuerpo emoción, que caramba!
Alegría y emoción, que caramba!
Ya viene la Navidad
¡¡¡Felices Fiestas!!!
Pero que no estamos locos, sabemos lo que queremos…
Siempre nos acordaremos de nuestro “cole”…
Promoción de 1998
PARA EL LIBRO DE SAN JOSÉ, Isabel Noguera (profesora)
Recuerdos de unas vivencias
El pabellón de San José está funcionando como C.P. Antonio Díaz algo más de una treintena de cursos, su entorno es privilegiado. Está protegido por un trozo de Sierra, los pinos le proporcionan un aire muy limpio y los pájaros, mariposas ardillas, etcétera de este ecosistema tan peculiar acompañan y cuidan del colegio cuando los niños no están. El pabellón de San José es “una parte del paraíso”.
Cuando llegas para trabajar como profesor allí, ya desde el principio te adaptas sin ningún esfuerzo y al final cuando te marchas sí que supone un gran esfuerzo.
Cuando empiezas a impartir las clases sientes una gran responsabilidad, pues te vas a incorporar a una comunidad educativa que tiene una tradición de haber preparado a unos alumnos que cuando se incorporaban al tercer ciclo de EGB o a ESO más tarde son conocidos por su educación y su capacidad de trabajo, distinguiéndose dentro del gran grupo.
En la primavera de 1998 un grupo de padres, profesores y alumnos del pabellón de la Ermita pasamos la mañana con los alumnos de San José y nos acompañaban los guiñoles ”la Ermita”. Después de vivir la puesta en escena y pasar unas horas de convivencia reconociendo el privilegiado entorno e intercambiando experiencias con sus profesores y alumnos, me planteé incorporarme a este pabellón. San José como comunidad escolar me gustó tanto que en él me quedé hasta el fin de mi vida profesional. Entre muchas cosas positivas destacaré que las familias que había en este centro siempre estaban dispuestas a colaborar en las actividades del colegio.
Durante mi estancia realizamos salidas a la Granja-Escuela con alumnos de 3º y 4º, nos unimos al grupo grande con nuestros compañeros y profesores de 2º ciclo. Estas salidas fueron muy enriquecedoras, no sólo por las muchas actividades que se practicaban, sino por la convivencia con los compañeros del centro que en poco tiempo serían también compañeros de clase.
Un recuerdo inolvidable fue el día que cayó una tormenta granizada. Los niños desconocían el granizo y yo no había visto hasta ese momento a la Naturaleza descargar tal cantidad de enormes bolas blancas de hielo frío, parecían huevos de paloma. En escasos minutos el patio del colegio se cubrió de blanco y durante unas horas parecía nevado. Fue, sin duda, la mejor clase práctica del fenómeno atmosférico del agua en sus tres estados conocidos. Alumnos y profesores jamás olvidaremos aquello.
AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS, Beatriz Vicente Martínez
Dedicado a mi querido colegio Antonio Diaz en su 50 Aniversario
Cómo resumir en pocas palabras lo que viví en mi recordado colegio.Sería imposible,pues son tantos los recuerdos guardados en mi memoria que podría escribir un libro interminable,así que intentaré acortar un poco.Todo comenzó allá en el año 1979 a la edad de 4 años, que era cuando un niño empezaba a ir al colegio.Es curioso e increíble que aún me acuerde de aquellos primeros días,pero así es.Yo estaba feliz y encantada porque me gustaba ir a las clases,sin embargo a otros niños les costó bastante adaptarse y no querían estar allí.Ese fue el caso de la que ahora es una de mis mejores amigas,Jose,una niña dócil y buena pero de lo más tímida y vergonzosa.Luego estaban las demás como Mónica,simpática y divertida,Belen A.,voluntariosa y muy trabajadora,Almudena,ordenada y estudiosa,Encarni,tenaz y con carácter,Belén J.callada y amable,las hermanas Gabaldón Marisa y Verónica,de las que guardo un grato recuerdo,Mª Dolores,excelente estudiante,Ana,de buen corazón,Cristina,hacendosa y atenta,Pili,muy traviesa,Yolanda,introvertida y callada…
Por otro lado,como no,estaban los quisquillosos y traviesos niños,siempre haciéndonos rabiar y corriendo detrás nuestro por el patio del recreo para levantarnos las faldas.Entre los más destacados estaban:Juan Pedro,estudioso y atento,Fran,gracioso y charlatán,Pedro,el más dicharachero y divertido,Paco,reservado y callado,Sergio B.,bueno y tímido,Mariano,simpático y extrovertido,los traviesos mellizos Noel y Moisés.Sergio M.,agradable y bondadoso….Pero si tengo que destacar a alguno de ellos ese es Antonio,llamado cariñosamente Toni,un niño bueno,amable y cariñoso,el mejor de los compañeros.Desgraciadamente el destino nos lo arrebató a la temprana edad de ocho años, a consecuencia de una grave enfermedad.Recuerdo que murió en verano y que fué un duro golpe para todos nosotros,pues éramos muy pequeños para entenderlo.Quedamos muy tristes y a pesar de los años nunca pudimos olvidarlo.Aún hoy lo recuerdo con cariño y afecto y no puedo evitar emocionarme cuando pienso en él.Pasó el tiempo y fuimos creciendo y haciéndonos mayores hasta que llegó el momento final de abandonar el colegio para siempre y seguir nuestro camino cada uno por su lado.Es bonito y muy emocionante ver antiguas fotografías en las que aparecemos tan inocentes,tan despreocupados y felices,sin saber lo que nos deparaba el futuro.También me gusta recordar a nuestros queridos maestros y maestras como doña Encarnita y doña Cristina,que fueron las dos primeras,doña Josefina,doña Enriqueta,doña Choni,doña Isabel,doña Gloria,don Emilio el director,don José Hdez Pina y el más especial para mí,don Joaquín,mi padre,que fue nuestro último maestro y tutor en 6º,7º y 8º,los tres cursos más importantes antes de dar el gran paso hacia nuestro futuro.Con él aprendimos que la disciplina y la buena educación es la base para ser algo en esta vida y con todos ellos supimos valorar la amistad y la honradez y por ello les dedico este pequeño tributo en agradecimiento por su labor y dedicación al mundo de la enseñanza,Pues bien,algunos seguimos estudiando,otros no,pero lo cierto y verdad es que estoy segura de que tanto nuestros maestros como nuetro colegio, nos ayudaron muchísimo y fueron piezas claves en los años más importantes en la vida de cualquier niño.Por ello su recuerdo estará siempre guardado en mi corazón y memoria.Y aunque hayan pasado tanto años, jamás olvidaré al que fue y ahora es el colegio de mi hija Andrea de tres años.Para mí es un honor que ella también forme parte de la gran familia del Colegio Público Antonio Diaz.
Por último decir que ,conforme han pasado los años, algunas de mis compañeras y yo hemos estrechado cada vez más nuestros lazos de unión y amistad y aún hoy seguimos siendo inseparables como cuando íbamos al colegio y aunque ya casadas,con hijos y a punto de cumplir los 33,todavía celebramos juntas nuestros cumpleaños como si de una tradición se tratara.Pero eso es lo bueno de cumplir años,sentir que aunque pase el tiempo, tus amigas están junto a ti,tanto en los buenos como en los malos momentos,apoyándote en todo y que nunca dejarán de hacerlo,porque para eso están las buenas y verdaderas amigas,las de toda la vida,las auténticas,las de mi colegio.A todos gracias de todo corazón.
14-04-2008
Beatriz Vicente Martínez
COSAS CURIOSAS SOBRE AL ASOCIACION DE PADRES
SE FUNDO EL 19 DE FEBRERO DE 1973 POR LO QUE YA HA CUMPLIDO 35 AÑITOS
EL NOMBRE ERA “ASOCIACION DE PADRES DE ALUMNOS Y AMIGOS DE LA ESCUELA”
FUERON 17 PADRES LOS QUE COMENZARON ESTA LARGA ANDADURA
LAS PRIMERAS CUESTIONES FUERON LAS LOGICAS DE UNA NUEVA EMPRESA, COBROS
SELLOS, MATERIAL ETC…
EN LAS PRIMERAS REUNIONES YA SE HABLABA DE GESTIONAR UNA BIBLIOTECA Y SE COBRABA POR MESES.
EN LAS SIGUIENTES YA SE PEDIA, COMO HOY, AYUDAS PARA MEJORAS DE PATIOS.
HABIA PROBLEMAS CON LA LIMPIEZA, CON LAS AYUDAS DEL AYUNTAMIENTO, (ESO NO CAMBIA AUNQUE PASEN 50 AÑOS MAS).
LA PRIMERA MUJER EN DIRECTIVA NO APARECIO HASTA 1979 Y FUE ISABEL LOPEZ ROMERO
TAMBIEN EN ESE AÑO COMENZO EL DEBATE SI SE DABA RELIGION O NO.
EN 1981 SE CELEBRARON LAS PRIMERAS ELECCIONES A CONSEJO ESCOLAR Y ASESOR DE
BECAS.
EN JUNIO DE 1981 CONSTA EN ACTA PARA QUE SE SEPA QUE SOLO HAN ACUDIDO
50 PADRES (OJALA ACUDIERAN ASI AHORA) DE 500, Y SE NOMBRA UNA JUNTA GESTORA POR QUE NADIE QUIERE ENTRAR EN DIRECTIVA.
DESPUES DE ESA JUNTA EN 1982 SE PRESENTO LA DIRECTIVA CON LA PRIMERA PRESIDENTA,
CAROLINA MARTINEZ GARCIA, Y LOS CARGOS DE VICEPRESIDENTA Y SECRETARIA TAMBIEN LOS OSTENTABAN MUJERES. EN ESE AÑO SE APRUEBA LA CUOTA UNICA DE 300 PTS ANUAL
EN EL 1984 SE PRESENTA EL NUEVO DIRECTOR EMILIO SORIANO.
EL PROBLEMA DEL PATIO DEL PABELLON A POR LAS PIEDRAS QUE CAIAN FUE MOTIVO
DE NO MANDAR A LOS CRIOS A CLASE EN MAYO DEL 87 ESTA VISTO QUE CUANDO HAY PELIGRO O TE PONES MUY SERIO O NO TE HACEN CASO.
EN EL 88 YA HABIA ALARMAS PORQUE LOS CACOS TENIAN POR CONSTUBRE ENTRAR A ROBAR.
EN EL 89 HABIA UNA SUBVENCION DE LECHE PARA TODOS LOS NIÑOS DEL COLEGIO.
EL 18 DE FEBRERO DE 1991 SE CAMBIO LA DENOMINACION DE ESTA ASOCIACION A:
“ASOCIACION DE PADRES DE ALUMNOS” A.P.A. TAMBIEN SE GESTIONA LO DE CERRAR LAS ESCUELAS VIEJAS Y SUSTITUIRLAS POR UN PABELLON NUEVO, EN ESTE AÑO SE VOLVIO A CREAR OTRA JUNTA GESTORA (LAS CRISIS DE LAS DIRECTIVAS).
EN JUNIO DE 1994 TUVO LUGAR UNA VOTACION PARA EL CAMBIO DE HORARIO LECTIVO COMO SIEMPRE LA PARTICIPACION FUE MUY BAJA, 136 DE 507 PERO MAS ALTA QUE LAS ULTIMAS ELECCIONES DE CONSEJO ESCOLAR.
SEPTIEMBRE DEL 1995 APARECE EN LA DIRECTIVA JOSE A. ARNAU NUESTRO MAS ANTIGUO COMPONENTE.
Y EN 1996 EL PROBLEMA PARA QUE LOS NIÑOS DE 3 AÑOS PUEDAN ENTRAR AL COLE.
EL 1999 YA TENIAMOS PROBLEMAS PARA REGULAR EL TRAFICO Y EL VANDALISMO ESTABA COMO AHORA FATAL.
2001 EN EL ORDEN DEL DIA LA COSTRUCCION DEL INSTITUTO (DESPUES DE MUCHOS AÑOS AL FIN ESTA FUNCIONANDO) Y LA JORNADA CONTINUA, LA ESCALERA DE INCENDIOS (TODAVIA COLEA).
EN SEPTIEMBRE DE 2003 DOS MADRES AYUDAN EN LA BIBLIOTECA Y SE SIGUE PIDIENDO LA ESCALERA DE INCENDIOS.
EL PROBLEMA DEL PABELLON A COMENZO EN EL CURSO 2004-2005 Y LAS AULAS PREFABRICADAS APARECEN EN EL PATIO.
JUEVES 28 SEPTIEMBRE 2006 ASISTEN A LA ASAMBLEA DOS PADRES UNO DE ELLOS PASA A FORMAR PARTE DE LA DIRECTIVA Y AYUDA EN LA BIBLIOTECA.
2007 VUELVEN A LA DIRECTIVA PADRES DEL PABELLON DE SAN JOSE.
2008¿ NOS PONDRAN LA ESCALERA DE INCENDIOS?
¿ ARREGLARAN EL PABELLON DE SAN JOSE?
¿Y EL PATIO DE PABELLON B?
ESPERO QUE EN LOS PROXIMOS AÑOS QUIEN CONSULTE EL LIBRO DE ACTAS PUEDA
LEER : EL COLEGIO ANTONIO DIAZ TIENE LOS MEJORES PATIOS, LAS MEJORES AULAS Y
LA MEJOR PERGOLA DE INFANTIL.
LABOR DEL COMEDOR ESCOLAR
En el cincuenta aniversario de nuestro colegio, considero necesario hacer mención a las prestaciones que ha venido dando a la comunidad escolar el servicio del comedor. A lo largo de los años ha contribuido a potenciar la matrícula del colegio; por ser este servicio pionero en esta zona las familias lo pedían cada vez más, creando verdaderos problemas para poder atender tanta demanda. Recibíamos alumnos de las pedanías limítrofes, propiciando la necesidad de crear nuevas unidades cada curso escolar, llegando a tener tres grupos por nivel. Cuando comentabas con alguien que en Los Garres teníamos un claustro con cuarenta y tantos profesores causaba asombro que una pedanía relativamente pequeña tuviese un colegio tan grande. Por supuesto, el comedor ha sido un factor más, pero no cabe duda que el mérito principal ha estado siempre en un grupo de profesionales que lo han dado todo para que desde nuestras aulas saliesen promociones de alumnos/as bien formados.
Tres aspectos quiero destacar en la labor del comedor:
Labor Social. Lo pongo en primer lugar porque en su inicio el comedor vino a mitigar las carencias en alimentación que por aquellas fechas existían en las familias. Se nos daban casos de alumnos que sólo hacían una comida al día, la que se les daba en el colegio. Siempre hubo un sistema de becas de comedor para atender a las familias con varios hermanos comensales o para atender a las familias más necesitadas; si al comedor se quedaban varios hermanos se becaba a uno de ellos, en algunos casos se becaba a más de uno en razón de la necesidad. Hoy las becas las concede directamente la Consejería de Educación.
Labor Educativa. Durante varias décadas el comedor funcionó con gestión directa. Un grupo de profesores se responsabilizaba de este cometido permaneciendo en el centro entre la sesión de mañana y tarde. Fueron muchas las actividades realizadas durante estas horas: rondalla, teatro, títeres, biblioteca, cantos, juegos, deportes… Muchos los años compartiendo mesa maestros y discípulos, lo que propiciaba fomentar hábitos de higiene, compostura en la mesa, comer de todo, utilización correcta del menaje, fomento del espíritu de servicio a los demás… Los comensales mayores, sin distinción de sexo, montaban y recogían las mesas y servían la comida a sus compañeros/as, algo que era poco común que hiciesen en sus casas por aquellas fechas. Desde que el servicio de comedor lo realiza una empresa (Los Catering) esta labor educativa la vienen desarrollando monitores/as contratados a tal efecto.
Labor Nutricional. Siempre hemos tenido presente la relación directa entre salud y alimentación. Nuestra continua preocupación ha sido tener unos menús que cubriesen las necesidades de los comensales. Escolar mal alimentado difícilmente puede rendir en los estudios y mucho menos tener un desarrollo físico propio de su edad. Preferimos valorar lo nuestro, los platos típicos de la zona, aquellos que han pasado de generación en generación y que nunca deben perderse, menús que se podían y se pueden cocinar gracias a la presencia de cocineras que eran y son verdaderas artesanas de la cocina. Siempre se ha procurado evitar los precocinados y comidas rápidas que en su mayoría pecan de un exceso de grasas. Contamos con los productos de nuestra huerta, tan variados en frutas, verduras y hortalizas. Se da prioridad al pescado ante la carne. Diariamente se consumían y se consumen productos lácteos tan necesarios para la edad de crecimiento. Las legumbres se sirven un mínimo de dos veces por semana, debido a la calidad de sus proteínas y su valor como nutriente.
No ha sido labor fácil intentar practicar estos hábitos alimentarios, cuando esto es ir contra corriente respecto al tipo de alimentación que la vida moderna nos impone y que tantos estragos está ocasionando en la salud de nuestra juventud con una tasa de obesidad alarmante. Desde aquí invito a los padres a que reflexionen sobre la alimentación de sus hijos y que tengan en cuenta que la salud es lo primero.
Sólo me resta agradecer el reconocimiento a nuestra labor por parte de la Inspección Técnica de Educación, profesorado, padres y alumnos.
Crescencio Navarro
Encargado del comedor durante más de treinta años.
Puri Hernández Saura
Cuando supe de la celebración del 50 aniversario del Colegio Antonio Díaz, no pude por menos, que recordar con mucha añoranza mi vida escolar.
Así recordé cuando empecé a ir al colegio en las escuelas parroquiales, o también llamadas entonces escuelas de abajo. Allí pasé una etapa de dos cursos, tras los cuales se pasaba a las escuelas de arriba (actual ambulatorio de Los Garres). Aquí la etapa fue más larga, pasé por distintos maestros, distintas aulas, las cuales se apreciaba claramente que eran las dependencias de una casa, que habían habilitado para dar clase, pues el colegio en si, se había quedado pequeño.
En este tiempo tuve la ocasión de pasar a la escuela mixta, pues hasta entonces, sólo había tenido por compañeras niñas, a partir de ese momento tenia compañeras y compañeros, incluso también tuve “maestro”.
Después de unos cursos y siendo director D. Pedro Morales, nos pasamos a las escuelas nuevas, que se habían construido dada la demanda de alumnos que había.
El traslado lo hicimos los niños y niñas por la falda de la sierra. Primero llevamos nuestra silla, volviendo después a llevar nuestra mesa.
Así llegué al último curso, siendo D. Pedro director y maestro nuestro en ese momento. Fue entonces cuando le empezamos a pedir que se hiciera viaje de estudios, que hasta entonces nunca se había hecho en el colegio, a él no le pareció mal, incluso nos apoyó. Así que empezamos a organizarlo.
Elegimos Granada como destino, y fue todo un éxito. Hicimos las papeletas de rifa, que entre todos vendimos para sacarnos una ayuda. Lo mejor fue, que la lavadora que se sorteaba, nos tocó a nosotros mismos, ya que el número premiado quedó en las papeletas que no se vendieron. Aun recuerdo como esperábamos a D. Pedro mientras buscaba entre las papeletas que habían sobrado, la del premio.
Después del viaje, acabó el curso y con él mi vida escolar en el Colegio Público Antonio Díaz.
… Creciendo de la mano del Colegio
Conchi Pedreño, maestra de infantil.

Aún recuerdo con cariño mi primer día de colegio. Llegué muy segura de mi misma, muy feliz porque estar allí suponía que ya era mayor. A mi alrededor, un grupo de niños lloraba al separarse de sus padres, entre ellos, una niña morena, alta y delgada que no encontraba consuelo. La miré y le sonreí. Se convirtió desde entonces en una de mis mejores amigas.
Por aquel entonces tenía seis años y todo me parecía gigante, incluso mi primera profesora, doña Apolonia, tan corpulenta, tan alta… me impresionó, hasta su nombre me resultaba importante. A su lado fui aprendiendo a leer, a sumar y a escribir.
Crecí casi sin darme cuenta y, de repente, me encontré con nuevos maestros. Don Crescencio, don Pedro, don José Hernández y don Ángel, siempre pegado a sus gafas de sol. Todos ellos me enseñaron a ser lo más importante en esta vida, buena persona.
Y llegó el momento en el que tuve que decidir que quería ser de mayor. ¿Quizás maestra?. Comencé Magisterio con muchas ilusiones y cada vez me entusiasmaba más la idea de poder algún día ejercer como tal. Cuando tuve que decidir en que colegio quería realizar mis primeros pinitos “alumna de prácticas” no lo dude un instante mi cole “Antonio Díaz”. Allí fue cuando empecé a descubrir la verdadera realidad de la profesión y me enganché todavía más a la idea de ser maestra, resultaba tan fácil, cuando veías a Cristina y a Manona enseñar a sus alumnos.
En mis excursiones al monte, veía como crecía la escuela en la que me crié, como se construían nuevos pabellones, nuevos patios de recreo, el pabellón polideportivo…. y me preguntaba ¿volveré alguna vez?
Un día, tuve que hacer una sustitución en el cole y cual no fue mi sorpresa, cuando me dijeron que la profesora que estaba enferma era mi “seño” doña Apolonia, aquella primera maestra que me hizo descubrir que el mundo podría ser maravilloso. De pronto evoqué todas mis vivencias infantiles, todo me parecía ahora más pequeño.
La vida continúa y el destino ha querido que mi sueño se haga realidad. Hoy soy profesora en el colegio Antonio Díaz, y uno de mis alumnos es hijo de un compañero de la infancia. ¿Quién nos lo iba a decir entonces?









